miércoles, 27 de abril de 2011

ANTE LOS OJOS DE USTEDES…/ de José Ignacio Restrepo


TESTIMONIO
(En letras escritas del 22/12 /2001)

NURY, EN LA FIESTA DE LAS PRIMAS

Una herida sin lugar, un recuerdo de dolor
mitigado sin saberse cómo,
un aliento perpetuo
que sabe a las letras de tu nombre…
Una casa ante todo vacía,
en la que mi sombra habita conmigo,
que para recibir su bautizo en silencio te espera…
Unos días por hacerse que justo ahora emprenden
la obvia dificultad de ser un sueño…
Un atérido mensaje en blanco
que llegó a la botella antes de tiempo,
aun ignorante de qué mar en tempestuoso azar
será pronto o tarde pasajero…

Con todo por decir
emergen hoy tan solas las palabras,
en quebrado hilván puestas pero yo sé que sientes
tras la enhiesta distancia esa réplica, su cálido eco,
y sé que de mi sombra cada árbol frondoso
en la tarde soleada de tus calles,
brevísimas noticias cuentan:
que estoy bien, los músculos del cuerpo firmes,
brillantes e inquietos los míos ojos,
las ideas en orden,
el entorno interior ornado y crítico,
y el deseo sencillo de tenerte y luego detenerte,
poseerte de tus nortes a tus sures
y brotar por tu oriente para siempre…

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martes, 26 de abril de 2011

CORTO Y A DESTIEMPO... / por josé ignacio restrepo


FELIZ NAVIDAD, MI AMOR...


Me quedan bien los días del otro año,
la navidad fue hermosa,
hoy todavía vive en el recuerdo...
Estuvimos tan juntos, tan unidos,
fue todo tan perfecto, tan sencillo
como en las viejas películas
que a ti y a mi tanto nos gustan...

He decidido por eso
que será todo de nuevo,
viviré en estos días de recuerdos,
justo al contrario de lo que dicta la razón,
a mi que me importa la razón,
no puede ella existir 
si no te tengo...

Ya llegan mis recuerdos de antes,
son del año pasado,
no son viejos,
es navidad mi amor,
tu estás tan lejos,
ven te doy un abrazo
y unos besos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
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lunes, 25 de abril de 2011

SERÁS RAMAJE Y SOL PARA MI FRUTO…/ Poesía de J. I. Restrepo


OTRO TESTIMONIO DIURNO

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La piel del sauce
que esconde el balido de las ovejas,
las rutinas del viento que repasa
los caminos ancianos que en su tierra tienen
el recuerdo de pasos esclavos
y de entierros ,
de risas de monte y fugas,
y mensajes siniestros que cabalgan,
esa piel que veo con mis ojos
de ira y cemento,
parece sin embargo ser mi piel
o el quebrado frescor de mis pasos,
derrotero del aire y de tus manos camino,
vereda sin igual,
rio salido de su cauce
en noches en que nada existe,
sólo angostos recuerdos de nosotros,
las sagradas y verdes ilusiones
que llamamos deseos,
todo allí,
lacrado entre certezas con mis pardos
tatuajes invisibles vueltos marcas,
que atraviesan mi tronco
desde el norte hasta el sur
de tus palabras,
levantadas por tu voz en tu tierra
con las sales de tu propio augurio
y las mieles de azogue,
cuyo misterio cercado por tu cierto,
semeja a mis tallas en los días afables
y a mis maldiciones en las horas febriles,
y hoy te traen aquí
precedida
de magia que no vemos
en manos de un dios desconocido,
puede ser cualquiera.
la emoción de saberse sólo un ruido,
el guiño en el frontal de un saltamontes,
un gitano canto prendido desde siglo ha
de un eco…
Nuestras bocas frente a frente
una nueva religión de dos crédulos,
nutridos de soles y de noches,
llevando cicatrices como velas,
como hojas vibrantes que volaron
lejos de árboles madres, sumisiones,
de verde contra azul,
mi verde entre ese cielo tuyo
mi tono mensajero,
perpetuo replicante
de tu nombre…

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sábado, 23 de abril de 2011

DULCE MIEL, CLAMOR DE SALADAS OQUEDADES / Poesía de José Ignacio Restrepo


LLAMADO GRIEGO, LLANTO HELENO…

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El sabor de la falta
se ha instalado sorpresivamente virulento
entre el pecho que guarda el aire amado de tu nombre
y mi corazón que ha respirado
el aroma de todos tus follajes…

Arduo batallar,
mis soldados han sido arrinconados
en el envés del hueso palatino,
y los tuyos desde torres que no veo
amenazan con tomarse por sorpresa
la entrada que bienviene el aire,
del cual todo se alimenta,
hasta esta guerra amada de pensarte…

Mientras muevo los ojos abiertos,
mis manos moradas describiendo
los caminos incansables de este frío,
¿qué tórrida emoción puebla tu vista?
¿porqué motivo o duda va carente 
tu sueño de algún murmullo mío?

Si hay un dolor
que ni siquiera sea mi equipaje,
ponle tu nombre el que diste a mis caricias,
esas que hallamos ayer allí esperando,
en nuestros cuerpos ardidos de deseo,
que como en sola capilla nos llamaban
desde el principio incontado del tiempo…
 
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viernes, 22 de abril de 2011

ESAS LUCES MARINAS QUE TOMARON LA TIERRA POR ASALTO / Poesía de José Ignacio Restrepo


ODA A MI QUERIDA

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Cuerpo marsupial
dejando racimos de recuerdos
en estaciones perdidas,
la verde floresta
que apenas ayer recibió nombre,
toma mis nociones del pasado
y maternalmente las envuelve,
vida por vida,
el tenue día abraza
a la cálida oscuridad,
fémina intensa,
y se hacen el amor
uno puesto sobre el otro,
inseminando el tiempo
entre el verde selvático…

Te estoy poniendo
en las alas brillantes de los loros,
en las piedras saladas de ayer
que hoy están dulces por la lluvia,
en los rostros intensos y en las risas,
te estoy pintando en ellos
para verte poder todos los días
y alimentar el rastro de tu cuerpo
con el silencio de mi piel adolorida,
pues no hay hoy tan sólo
un olor agregado a los nuevos
que te nombre, un recuerdo
de los lindos que hicimos
al que pueda abatirme sin alas,
y sólo es lejanía
voces negras,
y gestos,
sonrisas porque nuevo me hallan
los que pueblan los nuevos momentos
de este verde lugar,
de esta nueva ciudad de cien casas,
y no tengo senderos que lleven
en la tarde a tu casa,
esa piel que tenía mi nombre,
que pusiste además en tus labios,
que pobló tu sonrisa de azúcar
y el miel de tus ojos,
que no pueden querer a esta hora
mi volcánica prisa por volverme lava
si tan lejana tu cantada boca
nada ahora canta,
golpe de pasión lanzado al viento
como quemante silencio en mis palabras…

En una bolsa del vientre
al quehacer dispuesto del recuerdo,
viajas entre dormida entre despierta,
la noche suave canta, estás segura,
sea que al sueño viaje
o al despertar mis ojos para verte
vivas en mi ante el albor mañana
con voz escasa si,
pero existente…

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jueves, 21 de abril de 2011

PALABRAS ALADAS QUE NUNCA TORNARON / Poesía de José Ignacio Restrepo


DE PIEL A PIEL

^^^

Estás acostada,
a esta hora estás tendida
cubierta ya casi del sueño,
que te va emboscando suavemente,
como embosca la noche la extrañeza en la tarde
del contorno previsto de las cosas…
Estás acostada de lado,
pacientemente recibes el cansancio
como visita de un amante ajeno,
del que ignoras el nombre
y el país que selló su pasaporte,
como recibe una alondra el cruel silencio
del amado pájaro que migra
y que silba su canto resumido
sin atreverse mucho a respirar
en el quicio envarado de tu hombro,
donde suele arrimar a sentirte
mucho antes de pedir tu abrigo…
Si,
yo soy el letargo de tu ansia,
el segundo apellido de tu piel exhausta
y esta noche maculada sin el sueño,
emboscada se trae a tu marea,
signo manso de los mil jornales,
que mi mano ha reclamado por tu causa,
antes que en bautismo
la tomara…


VISITANTE

beso

Veteado cofre,
mi espíritu fantasma
en el oscuro busca tu cerrojo,
soñando,
y al momento de abrirte,
todo lo absoluto llena,
todo lo primero anuncia
tus palabras de ángel…
Vestíbulo angosto,
he de morar allí,
nuevamente ,
en el minuto mismo
en que la cruel reciedumbre
su faz disuelva en mi mirar tranquilo,
haciéndose ternura prohibida,
pariéndose en mis manos,
armisticio,
generosa,
abismal,
inquietante,
y entonces en tus ojos se contemple
el brillo de mi piel que en ti se late,
incapaz de apagarse,
incapaz de marcharse

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miércoles, 20 de abril de 2011

COMO ANTIGUAS MANCUERNAS EN CAMISA NUEVA / poesía de José Ignacio Restrepo

ES DECIR

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El segundo del brindis
ignora que vino mojará los labios,
si blanco, si tibio, si seco,
y un momento después se sigue el viaje,
el de los pies volantes,
el de los pies cansados,
el de los pies sin sandalias ni caminos,
justo como hoy mi boscoso amor,
que nuestro brindis se agolpó a la puerta
e intentó tumbarla,
ventarrón de miedos,
nubarrón de mis agrias soledades,
emergiendo de cualquier pasado a instalarse aquí,
mi inocente amor,
mi profundo amor,
que vienes desde aquí hasta aquí,
para envolverme en dulce de destinos
porque quedan los brindis de mañana,
que nacerán de los ojos
no del vino…



MAÑANA TE VERÉ

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Como abrir los ojos otra vez
después de un largo coma
y no recordar el olor de la rosa,
ni tampoco que es el Everest
y poder sin embargo saber, 
estar seguro,
que ese largo latido de más
y ese secarse la boca
por entrever tu imagen solamente,
en mi mente neutra antes de verte,
y su tórrido aroma
pueden ser el único alimento,
el solícito recuerdo que llega
a su casa de fuego…

Qué hermoso el umbral de la puerta
y tu paso cierto hacia el abrazo
mientras mi pecho se agita ingobernable
y mis manos se desatan para llenarse de ti,
y volver a entender el mundo,
tan solo un poco con cada latido
tuyo,
mío,
para lograr seguir…

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lunes, 18 de abril de 2011

LLENAR LA CANTIMPLORA, VACIAR LA SANGRE…/ poesía de José Ignacio Restrepo

TUVE DEDOS DE AZUCAR ESA NOCHE OSCURA
'

Callada fuente de la muda oscuridad naciendo,
vertiente de plena omnipresencia,
que  el negro profundo iluminas de la noche,
como puedes andar entre mis dedos
- mudos testigos de mi sapiencia y de mi olvido -

Como hábil tejedora ciega
hilándome en caricias que me arropan,
en los castaños cabellos de esta musa,
en su inquieta cabeza,
cuando arruga la frente
para dar seriedad a su rostro,
cuando busca y no encuentra,
cuando encuentra y no entiende…

Manantial silencioso,
a pura cautela fiel brotando,
qué de mi sed ella quiere si el agua la llena,
mis manos mojadas como alas de ángel de invierno
la abrazan en un nuevo bautizo,
hoy me llamo ternura,
esa voz mis labios humedece
y los doy en manantial
para que calmen cualquier sed
que mi presencia les cause,
veo la vida venir apresurada,
por mi culpa buscando mapas infecundos
en rutas de hábito y ruina
por mi pie no allanadas,
y me vierto buscando a la heredera,
la que trae la paz como amuleto
sin siquiera saberlo…

Como las guerras marchitas
que todo lo vuelven oscuro,
llegan las cercanías que no hablan,
las palabras repetidas que no enseñan,
y entre el rostro escondido de su risa
que ayer nombró a mis manos como amigas,
nace el otro que también me habita
con notas de su viaje,
recuerdos por el gasto ya mordidos,
avances de su gloria sin motivo,
sólo por yo llegar,
por hacer de escucha interesado,
y puedo ver que ve adelante
que puede perder,
por eso roba:
Allí esta mi fe sobrevolando,
musa de selvas y dientes tan perfectos,
ahora somos manantiales,
somos sedes,
somos cantimploras de piel, largos caminos,
alimento a la sombra del fugaz descanso,
días de asueto mujer,
los más importantes,
de la vida los más necesarios…


NO MÁS UNA SOLA
^

No más que una sola necesita,
mi corazón forastero,
una mirada,
en mi alma errante
que parece ir separada de mi cuerpo,
una atención nacida de tus ojos
para dar visto bueno a la ternura,
para yo asirme de la voz de tus semillas
que brotan no sé como
en algún lugar por dentro…
No más de dos miradas,
un segundo de promesa sin distancia,
que cabalgue mohíno necesito,
para armarme de paz,
aunque sea posible perder esta batalla,
acaso eximiendo  a mis ojos de la duda,
por la pregunta, sabes,
cualquier pregunta llana, montañosa,
aguda, elocuente, perentoria,
no más de dos pequeños breves brotes
de esa luz indulgente, brillante,
que de forma además inexplicable
llega a mi alma entera de bríos,
sin que se gaste  por ir por el espacio
que grande existe entre los tuyos y los míos,
amante de otros días,
reconocida hoy por mi piel,
y por aquello que partió contigo…

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jueves, 14 de abril de 2011

PEGAMENTOS DURADEROS DEL ALMA / Poesía de José I. Restrepo


AL GESTO QUE NO FUE

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Hay en algún lugar
un gesto olvidado de mis manos
que tejería el curso de las aguas
mansamente haciéndolas
posibles de beberse,
en cuya superficie sin cesar
e involuntarias
algunas criaturas voladoras
hacen pequeñas incursiones se diría
formando consentidas espirales,
que atraen luego en la orilla de arenisca
y se devuelven graduando en armonías,
el próximo golpetear contra las piedras

Busco el espacio que completa el rito
en el cual se sumerge capturado
el ademán que mis manos han urdido,
acaso acariciando lentamente
la idea de hacer una caricia,
mientras miraba los ojos
que hoy son ciegos,
en alguna noche iluminada
por aquellos que poseen las respuestas
y nos miran incluso allende al alba…

Quizá hay una grieta que no veo
entre mi línea de vida y de fortuna,
donde yace dormido y a la espera,
ese gesto bello y elocuente
que quedó iniciado en otro tiempo,
sobre su suave espalda de doncella…


TEJIDO DE DOS HILOS

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Si pensar en las monedas de sal que contaremos
abriendo un poco apenas las cuencas de las manos,
te duele ahora tanto,
si calcular el gesto de los granos maduros
ayer almacenados para el árido invierno,
si deshojar los pétalos aun frescos,
si paladear la voz en la garganta abierta,
si regalar la luz del ámbar,
si abrir el paso a la mirada
son esfuerzos fugaces sin muestra de decoro
o deleite contenido para otro momento,
 que llamamos prosaicamente ilusión,
o en la mente de los niños sueño…
Ya no preguntaré que máscara usas,
ni indagaré elusivo por la palabra ajena
que hayamos desgastada,
ni será la ternura una promesa desvalida
bogando sola por los íntimos cauces de la espiga.
Comprenderé en silencio la negación no escrita
en tus mejillas ardidas por mi aliento,
y estaré consumiendo  mi propia  esperanza
que de tanto latida ya sabe lo que es salir de viaje
sin esperar por único equipaje un tardío beso …

Si el agua que repite la noche sin orillas
te trae nuevamente a mis mejillas,
si el escuchar la lluvia digitando teclados
en mis sienes dementes
me envuelve tristemente en el recuerdo sordo
del diagrama salino de tus ojos,
si el rumor de los cristales macerantes
invade lentamente la agenda de la noche,
construyendo en mi ámbito difuso
frágiles catedrales de mi amor inconcluso,
entonces creo podré encender aquel instante
que estaba vivo entre pavesas con mortaja
aguardando sereno
atérido,
dormido…

Y amor, 
si en vez de lluvia el sol,
el temido sol de asbesto,
que nos besaba las manos bajo el ámbar,
regresa y se derrama otra vez
sobre el alma liviana de las alas,
entonces es que estamos ya hechos
de nuestras mutuas presencias consentidas,
de permanencias renacidas
que no necesitan pasaporte,
ni puerta para entrar al llano
y sereno ábaco de la noche… 


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miércoles, 13 de abril de 2011

A LOS BELLOS AUGURIOS… / poemas de J. I. Restrepo


ÁNGEL DE LUNES

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Como ese sabor a no se qué
en la mitad de tu lengua,
un minuto y medio, dos,
conciencia inesperada del microcosmos de tu cuerpo,
pérdida momentánea del control
sin daños a terceros, paréntesis,
te llegas como siempre pero
tan igual a nunca antes,
todo en la avenida detiene su marcha,
para que tu y tu bicicleta
rocen mis conos y bastones,
por un lívido instante la tarde
se encanta de la magia inconsistente
de la inconsolable coincidencia,
terreno poblado de minas
hechas de perfume de gardenias y almizcle
Lina cruzando
con su bici de marco de hierro
quizá azul oscuro o violeta, no sé,
miraba su rostro casi detenido
pidiendo a los coches más mesura,
todos tenemos en alguna parte
parientes amados que nos esperan…
Lina pedaleando,
bluyines algo transpirados,
y ese bendito maldito sabor,
cuyo nombre no se,
entreverado en mitad de la lengua y la avenida
mientras mis sueños la dejan pasar…


7:30 MIÉRCOLES GRIS

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También roemos
como si fuera queso en la última comida,
los restos ya algo rancios del sueño infantil,
en que desembarcamos tantas noches tarde
antes que el cansancio por la espalda
simple y llanamente nos venciera.
Como pequeños saurios
cambiamos de pigmento la piel
y en controlada némesis
mudamos ese gesto del rostro
al recordar,
en el trago intermedio de un café
que deja escapar su vapor
entre la suave corriente
del acondicionado aire,
de un lugar cualquiera,
ese viejo sueño,
huido con la adentrada adolescencia,
en que se pintaban los rostros
de los hijos del los tíos
y las pueriles vacaciones
que prometían durar toda la vida…
A pesar de todo,
a pesar de todo…
Y alguna lágrima pequeña
se queda balanceando
soñándose trapecio
o collarín de guirnaldas,
o columpio de llanta desgastada,
entre un párpado y otro
cuando a la ensoñación entreverada
se une cual fugaz visión
el paso rápido de algún protagonista,
una prima que siempre te ha gustado,
el amigo perdido de la cuadra,
al otro lado de la céntrica vidriera
con el rostro marcado por la prisa
persiguiendo algún rito prosaico,
de la hora de ayer
en el día de hoy…
Tanto así que, tanto así
que al mirarme de soslayo
y por impávido segundo
sostener en mi los ojos,
sin siquiera una duda
como diente de león en franco vuelo,
ni un amago,
sólo un extraño que hace tránsito en la acera
y mi sueño de niño borrándose
hasta otro día,
yo mordisqueando el último trocillo
para seguir consultando en mi reloj
y retirar acto seguido
con cuidado,
el atrancado palillo
entre mis dientes…

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lunes, 11 de abril de 2011

LOS ECOS DE SAGRADAS OQUEDADES / de José I. Restrepo


HACIA LA HORA 22

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Dónde es el alma,
en qué lugar
con ayuda de manos, ojos ,boca,
paciencia, deseo, un algo de mutismo
y el silencio esparcido de mis cantos
- conciertos al atardecer de aves sin nombre -
dónde en el alma envuelta en cicatrices
por amar ya atendido tantas veces…
Donde, por Dios, poner esa sonrisa
fugitiva ilesa de tus ojos,
luego del trámite incoloro del día
que sumaste como otro vagón corto
enganchado a la línea firme
de la vida inconclusa,
dónde mujer poner,
dejar,
querer,
esos inmensos ojos que hacen gala
de acompasarse a tu sonrisa ilesa
cada segundo de cada hora,
que por ellos tu alma respira,
negando de plano esas querellas
de tinta irrebatible con olor a dogma,
que vienen de otras direcciones
y el viento nos las trae
y tu sonrisa brota,
y él obediente se las lleva,
como certero dueño de las galas perennes
de los astros cercanos,
que enhebraran la luz a tu verdad
y la dejaran para siempre
en el oscuro acento de los bordes,
cercana a nuestras manos…


PEQUEÑO INVENTARIO CON METÁFORA

..

La caída sincera de las hojas que ya no son verdes,
que ya ni tienen color,
la tierra ensimismada pariente desde ayer del árbol
fervientemente espera…
Nada siniestro,
esta fe de los altos cuidanderos
que va inscrita en la abierta semilla
desde el lejano día en que los soles
enamoraban lentos a las lunas,
y que se advierte también
en cada rasgo de sublime esperanza
en los tibios sentimientos de los hombres
aunque ellos se nieguen a admitirlo,
perfila sin duda alguna el tono de los rostros...
Y entonces en las manos aumenta
si se trata de seguir el curso
ese drama del calor en cada poro,
el curso impostergable de la vida
que ordena que se caigan esas hojas
y que protejan abiertas en el suelo
a las nacientes semillas,
cubriéndolas del sol irreverente
o de las largas tormentas,
como enuncia dentro mío que no calle,
que emerjan mis palabras a esta hora
para frescos vientecillos prodigarte,
en silabas de bálsamo sonoro
que de algún lugar ayer robé
para dejarlo aquí…
en las lindes de tu rojo corazón,
aunque no bien sepamos los porqués,
ni tampoco los cómos,
y extensos y callados y perdidos,
sin mapa astral ni creíble calendario
que prediga la tarea y su destino,
para de algún modo
encontrar los cuándos…


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lunes, 4 de abril de 2011

DE FILIACIÓN POCO CLARA / por josé ignacio restrepo


OTRO EVANGELIO


Sueles llegar como un presentimiento tardío,
como ordenanza a un fiel remitente
de nombre y dirección desconocidos,
carta que abrimos para obtener
un dato del enigma 
que traiga la razón a él uncido
y sin embargo, cruel,
no sepa darte 
más cognición ni dato
que esclarezca,
porqué llega una carta aquí a tu puerta
con sello de dudosa procedencia,
y sin ser para ti está aquí abierta,
hablándote de cosas atinentes
a tu sendero alevoso,
a tu búsqueda insensata,
a tus placeres sin nombre 
y tu deseo de no ser y no estar
que tan pocos conocen...
Son estos milagros de orfebre
que tallados en el destino decorado,
tampoco hacen feliz a quien los ve,
y acaso menos por mucho 
a quien los sufre...
Cognición de las brujas,
cuya vital premura de sentirse 
aún vivas en este bosque 
de crecidas ortigas y musgos 
nos las pone en frente de la casa,
cartero preciso
que en vez de planas cartas
trae sendas preguntas
que no pueden ni deben
ser por nadie contestadas,
pero que tu de la cláusula ignorante 
tienes ahora abierta entre tus manos,
mientras buscas atrás en el pasado,
dónde está dirección,
esta seña, este dato,
cuál de mis sonámbulos contritos 
puso fe en esta piedra aparecida
dando vida y física esperanza
a voces sin boca,
cabezas no bien bautizadas,
ramitas de muérdago inocentes
de pecíolo corto y maltrozadas,
carta bella de aromas que me llega,
ya leída por mis ojos y palpada
por mis manos,
cuyo sentido como parco evangelio
a mi personalmente 
poco o nada me dice,
aunque lento suponga
que musita todo...


SENTIR SIN VER


Nuevamente cierro los ojos,
los aprieto fuertemente
hasta hacer de ellos la concha
que hace tiempo dejé viva en el mar,
porqué en mi mano vida no tenía,
y ya no puedo abrirlos cuando quiero,
mariposa feliz,
amor apaciguado,
tierra firme, nácar de agua
para mi sed de sales 
y mi odre roto hace mucho...

Otra vez suelto el mendrugo
antes de poder comerlo,
y el rasgo de apetito portentoso
que aciago me visita,
no deja noticia suficiente 
para que dulces instintos que otros tienen
en mi hagan árbol de semilla,
y destierros me llegan tras seguirme
por dos huellas apenas,
por dos horas insignes perdidas
llegan sin solapa alguna
las perdidas recobradas penas,
porque destinos tienen las cortinas
de tapar la luz y de mostrarla,
pero con el oscuro afuera
no abrirlas basta
para que luces de ayer 
atrás alumbren,
venidas jornadas miserables
tras vívidas marchadas
minutas de nadie...

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domingo, 3 de abril de 2011

QUE TODA VERDAD BRILLE POR HONDA OSCURIDAD / Por José I. Restrepo


CUAL FUE EL PECADO

bruno

Entre los versos quedados
porque sus rimas menguadas no alcanzaron
el dispuesto sentido,
el adecuado tono,
el oportuno paso,
están los que dijeron sin decir aquello que aceptado
por ser inesperado al corazón,
a nuestro oído sonó cual renegado grito,
o como hosco silencio ante el pedido
de un saludo causado por amor o por paciencia sólo,
o querido escrutinio…
Cual fue el pecado,
cual el sagrado maleficio
que dejado a mi vega por sorpresa
se convirtió en augurio
pues el gastado paso de sus voces me fue uncido a la piel
- escapulario -
Y ahora dejo la sal
puesta lícitamente a unos metros de la mesa,
solícita encomienda que disculpa
la ausencia de las viandas ya pedidas
por la voz que se nutre de la sola presencia
o del encono…
Dijo ayer una voz desde platea extinta
que esta tierra de firmes y caídos,
podrá reconocer aquella voz
como el eco sagrado de la propia,
ya callado o ya muerto como quieras,
pero en justo trabajo,
cuando en franca pelea le anunciaba
a todo los que oyeran
que esta tierra no era,
que ese cielo no era,
que estas voces no eran,
lo que antes decían
aquellos que tomaban la verdad
y poder con ella hacían…
Noble ancestro del feroz oscurantismo
al que no interdijiste voz alguna,
y por el que fuiste perseguido
hasta el propio cadalso de tu cuerpo,
amado Giordano Bruno
constelado,
redimido,
encantado,
que hoy fuiste nombrado y sostenido
por voces de solemnes creadores
que te tienen por sombra
y por padre camaleón, sueños de búho,
hacedor de armisticios
entre el cielo y la tierra profanados…
y unidos por amor,
sin que sea el sentido su callado,
o su camino de cortados pies,
cuya sangre nos sirve de legado…

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
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CÓMO NO HONRARTE AMOR HASTA EN RECUERDOS / De J. I. Restrepo

TRASLUZ

si

Cálmame
Ve por aceite y úngeme el cabello
con movimientos lentos
alargados
como sólo tu sabes hacerlo
Ve hasta allí,
alumbra en el oscuro
Dime que no se han ido las estrellas,
que no es cierto que llega la muerte,
a ajusticiar la vida renacida,
a acabarlo todo,
a llevarse mis colores
sin remedio…
Háblame,
ahora habito el país de los ciegos,
úngeme con tu llanto
nuevamente
y luego
pon tus dedos en mis ojos,
bátelos suavemente
para que yo imagine que ya no estoy,
que me he fugado por fin
de esta gruta
de miedo


DEJA A LA TARDE QUE CAIGA…

deja vu

Baja la tarde,
los desiertos han de estar creciendo
como este albor extraño
inmenso…
Allende un ancho cauce hoy seco
las fantasmales corrientes aún murmuran,
pero unos niños que de eso nada saben,
juegan,
están corriendo a los duendes de la noche
y entre míticos gestos sin sentido
les conversan, les gritan, les increpan,
terminan jugando con ellos…
Un poco más arriba
coloreadas por el sol rojizo,
unas mujeres adultas ríen
mirando de hito en hito a los pequeños…
Con ufana pena sueñan
de estar tan lejos ya
de los duendes y brujos de la infancia,
y añoran…
Hay un silencio luego,
un recuerdo en cada una descorriendo
la fuerza que seguía a los sudores,
los largos cuchicheos
en los bien elegidos escondrijos
que las hacía intuir verdades bellas,
que los viejos
- esos lerdos cuidanderos -
ni tornando a ser niños
entender nunca pudieron…


JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
• Reservados todos los derechos de autor

sábado, 2 de abril de 2011

PARA ENHEBRAR HUELLAS PERDIDAS… / Poesía de José I. Restrepo


SI UN CAFÉ FRÍO…



De los ojos se esconde,
de la memoria,
el sabor del café de cosechas pretéritas
y el contante interés,
si las manos extienden hipotecas
cuyo estipendio ni doblando el jornal
cubriremos…
Bástele al corazón el tierno ayuno,
los uno o dos maníes,
el zumo ácido del limón descarnado,
la turbia visión del alba tras la noche sin sueño,
y si viene sin voz la voz que conocías
es que viene entonces sin su dueño,
pobre bienvenida aquella
que recibe a un ajeno por un propio,
esas notas firmadas por la guerra
se vuelven aserrín entre mis dedos,
esos dilemas de invierno en el verano
tienen con que restituirle al barro
su posibilidad de ser cerámica de lujo
cuando las manos querellas desanuden,
cuando los pies recuperen el norte
en un camino sin piedras de orgullo…

De los ojos se esconde, de la memoria,
una tibia silueta,
sólo es alguien al oscuro
que tiene una luz a sus espaldas,
ni su nombre sabemos,
o el lenguaje que habla cuando calla,
si no ponemos los sentidos
al viento de la tarde expuestos,
no han sido buenas nunca las mazmorras
para contarle al ave de sus plumas,
ni los barrotes oxidados buen ejemplo
para charlar los amigos
sobre la fuerza inigualable del hierro


DAGUERROTIPO EN AZULES



He venido sólo ayer,
sólo unos minutos hace,
tres ventiscas de desierto hermanas,
con tristes destinos gemelas viajeras,
hace ya varios años prisioneras
de mi augusto trato y mis lisonjas,
sólo ayer permutadas por sutil abecedario
expuesto con dos ojos y dos manos
con una piel de sabias timideces
y una boca vertiente,
donde bogan las razones inocentes
que prueban la existencia de los mundos
imaginados por mi…
Unos minutos apenas junto a esta nueva posesión
que no puede ser mía realmente,
y ahora puedo extraer fragmentos limpios
de soledades antiguas
que había condenado a hacer de sombras
midiéndose sin metro en el bruñido interior de una cajita,
puedo ahora enhebrar perdidas huellas
en el eco sostenido de su voz
que revisa mis grutas sin nombre,
tensar los motivos inconclusos de su historia de hada,
hasta encontrar manantiales extraviados
que corren por el borde de un segundo
surcando la llanura de su torso,
llegando palmo a palmo a los frutales
de su selva aborigen,
maduros mágicamente en un minuto,
que se busca a si mismo interesado,
y verlos bien vestidos para la fiesta del trueno,
ciegos los dos
pulsando los acordes febriles
de este jadeo hecho sin más
de música y relámpagos…


JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
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