lunes, 29 de diciembre de 2014

VENGA, DEME ANTES DE DORMIR UNA MIRADA / Poesía de José Ignacio Restrepo



SOLO OTRA BATALLA


Amarga la soledad 
de su aliento contenido, 
mientras mira el informe 
que le ha llegado por correo. 
Sus cejas altas, 
modeladas así para dejar claro 
quién manda en la oficina, 
aquí se ven en su rictus
de cansancio causado y apelado
que no requiere miradas que lo aprueben
ni le den fundamento,
ni un poco de terreno
en ese condominio compartido del afecto.

Tiene tanta fe en la autoridad,
y tanto conocimiento,
que es improbable que en otros sitios
su palabra no sea aceptada como orden,
como concepto,
como karma...
Aquí no...
Aquí solo aceptamos señas de amor
por moneda de intercambio,
cuando lo damos o cuando lo negamos,
como hoy...

Hoy que estamos asolados
por el desgano y la auto conmiseración,
por el deseo de admitir callados
que tenemos fueros prestados,
y larvarios que crecen,
para darnos la mano si nos falta el corazón,
una noche de estas
en que prevalezca algún informe
y no tengamos ganas de mirarnos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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sábado, 27 de diciembre de 2014

GRAFÍAS VEO DESDE ARRIBA / Poesía de José Ignacio Restrepo




ALTO


Vuelas..
veo tu pecho 
el amplio movimiento que creas
para surtir del aire que lo llena
contra el frío que te alza
en dulce sueño,
uno que no me tiene
por salterio,
acaso si como cíngaro soldado
que solo un nombre tiene
y que de una guerra infiel ha regresado
apenas hace horas,
curtido de la piel y de la honra
esta fiera mañana...
Te veo,
alta, pasando los nevados
que aún no bautizo,
haciendo tus rituales ejercicios
para obtener tu todo
en varias partes,
menos no aceptas,
pues todo tienes ya
mientras vas volando
por los aires...
Ay, ¿no temes caer
lejos de donde pueda recogerte?
Libre siempre
alzas tus alas lejos de mi alcance
y luego me llamas
para ver,
que no quieres mi aplauso ya lo sé,
que solo quieres que vuele
cual gemelo,
y aún más alto para verme y darme
el consuelo bello que se da a los héroes...
ojalá, ojalá, musito si es del caso...
pero soy de coser lo que yo rompo
y reponer aquello que se pierde,
volar, es para mágicas visiones,
para mujeres atrapadas en el sueño
de lograrlo todo
parte a parte...yo como en el plato
de vajilla nona,
y regreso por el nombre de la calle
para poder sin más
darle condición de olvido,
una mañana de vuelos
cuando a tientas
y con miedo 
te acompañe...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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(Vista nocturna de la ciudad de Medellín, donde resido)

martes, 16 de diciembre de 2014

MONSERGAS NUEVAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


HEBRAS Y CELOS


Entre tantas voces el silencio, 
demacradamente coronado
por las callejas que surcan mi horizonte,
el frente que llamamos,
ese cercano ambiente donde habita
un sensible no sé dónde...
sus ecos convertidos en agüeros 
que salvarán las níveas esperanzas, 
leprosas compungidas que nos dan la mano
pues ya no tienen de dónde más asirse,
a prisa dice el amo,  en la conciencia 
y ellas como cálido arancel 
no encuentran en el aire por donde irse 
y dejar lo que teje piel y hueso
en el que miran abajo que va preso...
suena cruel...
el poeta, en la cúspide del monte, 
se despide de todo cada día,
cada noche emblemas pisotea, 
y su musa que lo adora no lo deja, 
solo ata su cabello a las sandalias
de donde pende él,
piensa que vuela cuando al dormir
se priva de la máscara...
pero va detrás de ella
a  veces repta igual que una culebra,
a veces alza el vuelo
pensando que si cae entre los versos
estos le sostendrán en la esperanza,
fea que no depende de él ni de nadie
y que va leyendo anuncios de las ruinas,
tomando los peraltes por sorpresa,
y escarbando los huecos con liturgias
donde se caen otros, 
caen otros, por cientos por millares...
y él se marca en los poros de su piel, 
donde nacen ilesa las palabras,
unos cuantos lunares por recuerdo,
algunas cicatrices demandantes,
que le pican sin más de tarde en tarde
y que serán sus cánceres después,
cuando ya no le escriba a la esperanza
ni pueda destrabarse de su pelo,
que lleva enredado
entre los pies...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 15 de diciembre de 2014

LA ESPERA / Poesía de José Ignacio Restrepo



TARDÍO



Cual rebosa al perdonar con palabras silenciosas,
hablándole hoy otra vez a su sombra,
que se calla...
No parece mano hermana que tomara a su gemela,
para reñir soledades que hoy de nuevo
se repiten...
En los amores tardíos todo parece volver...
lo bueno porque no es nuevo
y lo malo, dios, qué tristeza,
porque es ciclo repetido de quién sabe de bajezas...
No debiera pernoctar en la casa de dos seres
un amor ensombrecido por la ausencia, el dolor...
ni tampoco en la ventana alguien paciente esperar
a que llegue el ser amado que poco sabe de amar...
Debiera caerse todo en esa mesa servida,
en la flor que se marchita y habla solo de la muerte...
las velas allí encendidas debieran prender la lumbre
en quien aguarda paciente
hasta que el sol las alumbre...
Y tomar sendos caminos
que los alejen por siempre,
pues debe bien dividirse
lo que ya está separado,
la fronda debe dar forma al árbol que está sembrado
pero si es falsa raíz, si las ramas están muertas...
debe el follaje completo con su verde dar a tierra, 
que entre semillas y frutos que ahora mismo no se ven,
nuevos árboles vendrán,
nacerán como capullos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

sábado, 13 de diciembre de 2014

¿SOY AQUELLO QUE FUI? / Poesía de José Ignacio Restrepo




AGUAS ARRIBA


Como fuego a la deriva...
Triste misión alumbrar aguas abajo, 
cuando fue tu morada 
esa bella rivera aguas arriba, 
no quiere el alcanfor cuidar un traje, 
guardado por error como un ultraje
o por triste rencor con el invierno,
ni el aro aún brillante
en el dedo anular hoy recordar
el calor de alguna piel pasada
que fue junto a la tuya estancia alegre...
Ese brillo que el agua le devuelve
y que limpia en el metal
juegos de azar
cuando lo bañamos y limpiamos
 recobrando pedazos del ayer
algún pesar contiene, no lo dudes,
que el hoy oxida tenue
pero cierto,
también lo causa aquello que fue bueno,
un hábito, un portal, una constancia,
su piel transita impávida,
elegante,
como si te tuviera aún del brazo
y aunque queme las aguas
muy abajo,
acá en el manantial donde ahora nace
la letra que la niega y que la nombra,
al fuego arde con fuerza,
quema todo,
paredes, cortinajes, y cornisas,
menos esas ventanas que te ven 
mirando algún lugar de un frío Edén,
no arden
pues el vidrio es algo duro,
perenne su recuerdo te musita
que aún puedes quebrarlo y hasta huir,
pero el nombre tallado en el anillo
allí va a perdurar, ya va fundido
como si toda ella allí siguiera,
junto al brillo y al mugre,
y al sudor
que huele sin que sepas a agrio orín...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 10 de diciembre de 2014

SEDANTES NATURALES / Poesía de José Ignacio Restrepo



LA LLEGADA


Y no errar al medir
por cuarta vez,
aquello que es tan grande mas no ves,
dado como remedio a tu existencia,
que deviene entre horas y te cansa,
porque ella merece toda la alabanza
y el preclaro regalo de tus ojos,
que deben estar limpios y sonrientes
cuando llegue
de gastarse entre le gentío,
con ese sabio donaire con que lo hace
como si no fuera su tiempo el que se gasta,
entre vales de gendarme y maromero
que le extienden la causa y el efecto
después de que se marcha
con un beso,
hasta que entra de nuevo por la puerta
pidiéndote entre salvas y sonrisas
nuevamente la beses
y la abraces,
como cuota inicial a las caricias
que más tarde compartas
sin hablar...
sacro su paso en alevoso yugo, 
puede el amor hacer de esto conjuro 
y al liberarlo un vuelo de palomas...
tú solo pon el cielo
de escenario,
hazle la vida fácil
no al contrario...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

lunes, 8 de diciembre de 2014

LOS REVESES QUE ME TRAJERON HASTA AQUÍ / Poesía de José Ignacio Restrepo


TIEMPOS
QUE
FUERON


Tengo memorias tibias, 
días y noches de asueto 
que alargaron sombras en el alma, 
mintieron de destinos impecables 
que buscamos tú y yo...
El abrigo, salir del guardarropa, 
elegir un número, llamar un taxi, 
dónde vamos 
-tú elige- 
contando para atrás 
como si fuera la historia a repetirse 
y la noche trajera el gris olvido, 
el hallado zapatito de princesa 
extraviado en la cónica carrera, 
que ni a ti ni a mi nos llevará 
a ninguna parte...
Tengo memorias en bajo, 
casi frías...
algunas me dan pena y las aguanto, 
al sol de la mañana y a escondidas, 
en el balcón al lado de las matas, 
les doy respiración artificial, 
le hablo con candor de este poema, 
de esta canción de anís 
que baña hoy mi vida,...
y veo como abren los ojitos, 
un poco, solamente, 
para decir que viven aún por mí, 
que esta noche he apostado, 
por traerlos de vuelta, 
y un poco recordar tiempos que fueron...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 4 de diciembre de 2014

AMBIVALENCIA / Poesía de José Ignacio Restrepo




SACRIFICIO



Como cítrico amuleto errante
que hoy repta simplemente 
hacia adelante, 
esta verba de piel deambulante, 
pasa de azúcar a sal en un momento, 
componiendo un celofán descolorido
que al final en silencio con todo arde...
se retuercen sin más los bellos cuerpos,
tal parece que en la noche galoparan,
o latieran al mar los corazones
huyendo de esquemáticas raciones,
dos por dos, relativo no parece
todo el día en sus manos acontece
para gastar instantes que sumados
los devuelvan ilesos en los brazos,
de ese ser que paciente solo es
cuando el otro celofán
llega y se ofrece...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

martes, 2 de diciembre de 2014

REBELADOS HÉROES QUE GRITAN / Poesía de José Ignacio Restrepo



AUSENCIAS
( ...entre presencias de vida...)



A esta hora soy solo un murmullo,
tengo los labios partidos,
la boca cosida,
el paladar rabioso
cargando toneladas de silencio...
Voy al verde cercano
y coloco mi sombra entre el follaje,
y mi rostro demacrado, insomne,
que está lleno de signos incompletos
recogido en mi manos desveladas,
que cuentan cicatrices romas
mientras suman relieves
y serenan en el cuerpo
mis calambres...
Moribundo muchas veces elegí
mantenerme para no morir del todo,
como hoy que en la nada saboreo
mis remiendos de boca,
y ese reconocido no tener
que se mueve sin llevar ninguna prisa
en malgastarse, en perderse todo,
mientras riega en el cuerpo
por completo
cada voz cadavérica sin eco,
abriendo con ella lo que ve,
cada fiel aposento lleno antes
de la elocuencia tuya o de la mía,
y entonces grita mi sombra
y nadie oye,
nada tiene el bouquet que otrora hubo
y se ha ido ese sueño,
que dijo antes de hoy
lo que fue ayer...
E incluso la ira se ha marchado,
la sacrosanta que en fuego renacía
cuando crear ya no me era suficiente 
y mi genio pulsador perdía la calma,
ni el dulce de la musa en el renglón
tallando con la tinta y a mansalva
el latido del nervio, el alma en grima,
levanta ese dolor de Poseidón
que antes había,
y graves los dos ojos se interrogan,
¿aun está de día? ¿y este oscuro?
Y llenan de tristeza este color
que no posee luz ni autonomía,
y el cuerpo del poeta se levanta,
para medir los pasos con su llanto
pues no tiene a su lado esa emoción
que llaman Poesia y que él tenía
viviendo dentro suyo como aire,
como sangre de sobra, como fibra
que venía a sus manos sin llamar
y brotaba como ola que se fuga
sin saber hacia donde,
del azul apremiante de algún mar,
buscando no tan sólo parecerse
sino ser, convencerse,
de que ha sido llamada
para nombrar
a la bella libertad...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright 
( Fotografía de Alan Shapiro)

domingo, 30 de noviembre de 2014

VERDAD ES QUE NO OLVIDO .../ Poesía de José Ignacio Restrepo



AL NO OLVIDO



No se supone que sepa de memoria
todas las cosas dichas por los otros,
a duras penas cargo con lo mío
y pongo en mi bolsa lo que es tuyo,
para que nunca pase, amor, un frío,
y vaya a constiparse por descuido,
o por duda de amor que llamo yo,
a ese olvido con grumos por el sol...
Este ir apegados tanto tiempo
sosteniendo tu derecho con mi izquierdo,
ha logrado que sienta como mío,
lo que es tuyo por bien y por derecho,
no te creas, sé que no me perteneces
y que es dada por instantes esta ofrenda,
pero qué puedo decirte, virtud mía,
en la carne a diario confundida
hay calores que no pueden olvidarse,
sobre todo cuando llegas algo tarde
y las ropas se quedan en el suelo,
resintiendo la baldosa que está fría,
pues se alarga impávido el invierno...
Y las cuerpos se juntan destapados,
y se callan las bocas de los dos,
tras el beso que desde antes aguardaba
viene todo, las sales y el azúcar
y el calor que se funde sin decir
una sola palabra intransigente,
en este imperio amable que no vemos
y que será imposible
que olvidemos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©

sábado, 29 de noviembre de 2014

LOS HIJOS QUE YO TENGO CON TU VOZ / Poesía de José Ignacio Restrepo



VIENEN TUS ECOS


Se me ha quedado tu voz
pendiente de los hilos de mi oído,
gobernando sin hacerlo este momento
en que te cuento en versos
el sentimiento que agradece todo,
incluso lo que falta,
además de lo que no aparece
escondido en diarios de fatiga
e incómodos pedidos
que no oí...
Se me ha venido tu voz 
ahora hasta aquí,
cuando molía palabras atrasadas,
y te veo volver de retiradas
que no pedí o planeé,
pero se dieron,
y entonces danzo, digo los amenes,
que tenía para rezos detenidos,
les quito lo que tenían adherido
como angustias destacadas
y ribetes,
y les pego tu idílica hermosura
que no logra borrar
tus pelos grises,
ni los bordes ampliados de tu carne
que conoce mis manos y mis ojos,
y que aún me llenan de contento
cuando vienes y te muestras para mí...
Tengo tantas canciones que no canto,
y tantos besos
que hago en estas citas,
cuando te hallo sin mi en mi pensamiento,
esperando a que todo nos ocurra,
sobre todo lo bueno
lo bueno, amor,
sobre todo lo digno de llevar
a las verdes colinas
del recuerdo...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 27 de noviembre de 2014

CUANDO VIENE LA SANGRE / Poesía de José Ignacio Restrepo



ATADOS



Vericuetos de llama y de cristal, 
que dicen entre dulces movimientos, 
qué soy, qué me vive, qué deseo, 
posibles también de redibujar 
lo que que me hace dudar
que a veces simplemente
es mi sustento...
Temblores que no sé sin son ajenos
o si por el contrario de mi carne
respiran por mi sacro escapulario,
que da a mi pobre vida esta elocuencia,
de tomar lo que traigas de alimento
y compartir mi piel,
mis carnes blancas,
mis rojas inquietudes bien templadas
mantenidas en vilo por tu causa,
que callan en mi boca,
murmurando
mientras comen la tuya al natural...

Besando cada estría, 
cada suave delirio, cada flanco,
esmerado, cautivo, exacerbado,
pierdo del tiempo infame su transcurso
y convierto el instante
en un trámite niño y natural...
aseguro que no tendrá buen fin
el sacrificio entero de lo mío
para que viva tu frugal presencia,
de más está decir que es por tu afluencia
que puedo repetir este suicidio
cada noche que llegas
amor mío,
a revolcar tu boca en mi de nuevo,
y no puedo decir que estoy callado,
pues nunca hable tan fino
y tan perfecto,
como cuando elaboro mi discurso,
sobre el trono de rojo, y miel que traes,
que es como un corazón,
como un reinado
vestido de un carmín casi morado
que es hecho de mi sangre,
y de mi fuerza,
el tono de mi beso
al natural...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
• Copyright ©


martes, 25 de noviembre de 2014

UN TODO DE CARNE, MIEL Y HUESOS / Poesía de José Ignacio Restrepo



MEDIRTE  TARDE



Medirte el pelo,
que está lacerado por esos quicios de nácar,
extendido con celestes luminiscencias 
que han cruzado de ida y vuelta
diez veces la Vía Láctea,
a una hora 
en que burdeles y cuarteles han cerrado,
precisa dar el más convincente santo y seña.
Déjame,
abastece mis sentidos,
tómame desde adentro, yo me fío,
me ciego si me piensas hortaliza
y me clavas los dientes,
me dices mi manzana,
me salivas
y luego descansas tu mirada
donde todo comienza,
y sonríes buscando ese donde sinuoso...
un poco más allá vive mi risa.
En todo caso
resto de tus sumas,
convierto mis barreras en azules
para regarlos hoy en ese gris,
que ha quedado a vivirse en tu cabello
y hoy coloniza incluso 
esas hebras dichosas de mi lengua,
abajo de tu ombligo
y más allá...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright

lunes, 24 de noviembre de 2014

TODAS LAS SUMAS, LAS RESTAS / Poesía de José Ignacio Restrepo



MENTIRA A MEDIAS




Ese paquete 
que ya no está completo,
mentolado,
me mira desde la mesa
boquiabierto,
y al lado de dos tragos
espera que termines de hacer cuentas, 
remojó mi garganta con saliva
para no alzar mi copa mientras hablas
pero me sabe a anís recién cebado
y es del todo mejor
el que trae guardado
la botella...
Garabatos de sueños, poesía,
movidos en tus manos
como alas,
que mientras tú suspiras se acentúan,
y al frente hace maletas mi sonrisa
y emigra mi canción hacia el recuerdo
donde estuvimos solos y callados,
o haciéndonos en nudos dos espasmos
y cabría emoción
con nuestros cuerpos...
Qué pasa...
Porqué ya no le creo...
Integra suficiente cada cosa
mas el rostro está tenso como estatua,
y no teme que descrea su argumento,
mientras busca entre la caja otro pitillo
sin acabar de fumar
uno prendido,
que arde sobre la bella cenicera,
no culpable de nada de este hollín
desde el mítico comienzo
de los tiempos...
Le digo
pero ella continúa...
Es un discurso largamente preparado
para obtener de mi perdón profundo
más lo dicho tan bien, con tanto aplomo
no causa una sincera certidumbre...
Estoy con los ojos ya mojados
por todo este humo levantado,
que se hizo a mirar en mis retinas
mi discurso callado...
Qué pasa ? Lloras?
No...es el humo
amiga, amor, amante,
y este no poder creerte
tantas palabras armadas cual regletas,
que trajiste para explicar
nuestro dolor,
cual su fuera el conato de una fiesta,
cómo ignoras que yo ya te conozco,
que sé a qué le apuntas con la diestra 
y ese tic implorante de tus ojos,
repitiendo que mientes...

Y esos dos cigarrillos encendidos!
Ya es tiempo, recupero mi aire,
pagare la botella, ya me voy,
tu cancela el paquete de pitillos...
No te creo una palabra
de lo dicho...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright 

CADA MES, SIN FALTAR / Poesía de José Ignacio Restrepo



LOS BESOS DE TU BOCA



A los besos de ti les pongo número, 
según por lo que llegan,
el pedido que atienden,
las ganas satisfechas que me dejan...
Como ebrio galeote que pasa por los días 
buscando condenas que pagar,
clavo en esta pared
los números logrados por tus besos,
luego los veo varados sobre el muro
con el rouge sucedáneo del recuerdo,
el lila avejentado de la prisa,
el púrpura atado al viento.
Y suelo pasar la yema de mis dedos
para sentir tus labios taciturnos
que antes se apoyaron en mi boca,
buscando el qué decir perdido
o el sentido de irse o de llegar
justo a la hora de mi cruel latido,
que escucha en la pared sin casi culpa,
sin un mejor motivo que reptar
buscando la razón del sueño mío. 

Y los finales de mes, bueno, los odio.
Esos besos que cubren la pared
se agolpan como párvulos hambrientos,
a que los mire, mi mano les extienda, 
mis yemas gastadas sobre ellos ponga.
Los voy tocando dn mísera y postrera
sucinta ocasión de ese día de purga...

Debo lavar la pared con sales y lejía, 
disculpar al mirar ese bestiario tuyo
de gestos envinados con gusto a calentura
y pintalabios.
Mañana habrá unos nuevos
de comienzo de mes,
acaso serán rojos, naranjas,
de un morado pleno,
o un gris muy solitario
que luzca por tal causa
avergonzado...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
Copyright

domingo, 16 de noviembre de 2014

VERDEAZULES Y SIENAS / Poesía de José Ignacio Restrepo


MIRADA


Cómo no temer a un adiós inesperado,
templarios hay que caen
sin que se parta en su pecho lanza triste,
sino solo algún grumo enajenado,
un desorden de hilos corrompidos
que le anudan de cuajo
y no le sueltan,
ese nido en que nace
diariamente la vida...
Desvelos,
y una llamada incauta de una voz
por el sol reconocida,
tan flaco que desgana hay cuando miro
paseando en la pieza
a la muerte sutil de un compañero de armas, 
tirado en su cama de longevo púber, 
pidiéndome con señas que no me vaya aún,
que le acerque a la boca
 el vaso con un poco de agua...
Veo cerca
ese día que ninguno espera,
ese día sin noche o noche sin día
que seguro no sé cuando llegará,
la marcha última de la madre, 
que es como el final del mundo...si. 

El final del mundo.
Cómo no alardear de sentir estos latidos
por solo ir pasando la sangre por las venas
cuando cantas recuerdos sin virtud,
plenos de rostros bellos que te amaron
e hicieron tu presente
plenitud...
Y todo dislocarse,
cuando suena en la radio una voz muerta
que te canta y renueva la esperanza,
una voz del pasado que acongoja
pero marcha en la tarde
con calmosa bonanza,
para perderse sin sombra
con la llegada de un nuevo pensamiento...
Cómo no pernoctar
a la orilla de impávidos recuerdos
que igual fueron adioses de la piel, 
y luego vestir con una lágrima sincera
esas partidas ligeras,
de personas que nos fueron necesarias, 
y que al irse simplemente prometieron 
enviarnos luego un saludo,
en esas cartulinas tan bonitas 
con tres letras atrás,
que dicen nada...
Otra vez,
cerrando solo esta noche,
mirando por la ventana,
sumo por las bienvenidas, 
la repatriaciones, 
los bautizos...
brindo por los abrazos en la arena, 
con solo el sol y la playa por testigos...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 12 de noviembre de 2014

ENTREGAR LO MEJOR COMO SI NADA / Poesía de José Ignacio Restrepo


 
 
PERSIGNO


Persigno tu recuerdo aún caliente
untando la yema del índice al pulgar,
me enseñaron que recibir es dar
separado por álgidos segundos,
hacen fila, sin ver,
pues son minúsculos,
y existen en la piel y la garganta
cuando tragamos mal
sin tener gripe,
después de que miramos ese punto
que todos dicen ser perfecta glándula,
- su boca, de misión comunicar,
asida a la cumbamba que es pequeña
y luego descendiendo a la garganta -
donde nace la vida y la ventura,
la vida y la tibia trascendencia
donde pasa de ser segundo breve
eternidad candente
en la pregunta
y máxima certeza en la respuesta...

Te dije te amo y luego te marchaste,
cerré la puerta lento
y sonreí,
y comenzó después como si nada
ese segundo primer giro del mundo,
cuando sentí la reja que cerrabas,
la vuelta de la llave,
y de la chapa...
Y dije para mi, la lleva el mundo,
la entrego en manos de lo desconocido,
sin mayor oración, sin una genuflexión,
sin un pedido...
entregar lo mayor, el bien tesoro,
ese árbol del cual guinda hoy mi todo,
mi todo y esa parte que vosotros
un poco de seguro conocéis,
palpitante mi rojo corazón,
se queda apegado diez segundos,
 a la puerta que todo lo separa...
y ahora estoy húmedo ante el agua
con mis letras,
mis silencios restados,
dejándolas desnudas al buzón,
para que sepa el mundo que no soy,
sin ese que del antes llega siempre
para rendirse al amor
que ella me da,
que ahora lleva guardado entre recuerdos
como si fueran niños, aves, surcos,
envaradas galletas de fortuna,
o rutinas de paso por el agua
o runas que suponen los futuros,
metido entre su bolso,
o soleadas perlas de un roto collar,
o pequeños arcos del triunfo 
dibujados en una hoja beige,
o apenas si me dijo
dos cerezas,
entre el fiambre de atún, pan y mostaza,
que soñó cubierto de frambuesa...

 
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

domingo, 9 de noviembre de 2014

LOS MUY PACIENTES, QUE ORAN / Poesía de José Ignacio Restrepo




DOMINGO
( día del sol )



Se juntan pretérito y presente, 
formando un eslabón en nada corto...
pinceladas de cardos aún sangrantes 
sobre pétalos, durmiendo en una mesa, 
donde estuviste 10 minutos antes, 
amando sin hablar cada segundo,
todo lo que nacía de tu mente...
Vocingleras las ansias
se enfrentan a balazos con los dogmas,
y se derriban todas las fronteras,
y arden llanos y montes,
porque sufrieron palabras como gleba
y todo lo peor
se convirtió
en sueños de tener algo apreciado,
algo que fuera de verdad un gozo,
y no sueños,
y sueños,
soñados en mitad de bellos sueños...
Verjas debes salvar para llegar aquí, 
estaciones inermes 
que hablan de veraz desesperanza, 
pero llama 
palabra, sos mi guía,
que siempre habrá una lanza 
que podrá atravesar el corazón, 
de todos los dolidos y los no,
de los justos a tiempo
y lo que no...
si envías esa corte de fragmentos, 
de pecho, hígado vivo, pecho abierto,
fiebres por resentir, bonanza sacra,
en los tónicos y vivos astilletes 
de esta flor que derrama Tu Palabra...

  



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©
( Arriba, La Resurrección de El Greco )
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