martes, 12 de septiembre de 2017

DEJO BIEN CLARO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


SOBRE EL AYER


¿Pueden llagas curadas servir de nueva andadura, 
para que yemas nuevas las recorran 
y se resuelva de día el resultado 
de esos largos y viejos infortunios?...
ardo a la postre, 
tiene su altar venas de mi espalda 
y coraje de perro por ladrar
mi boca que en su lengua oraba...
y de otros males enjundiosos, torpes,
que injustos se atan a mis huesos tarde
hago migrañas en la nuca alta
para poder bajarlos a la tierra
a donde verlos en su justísimo tamaño
y no encielados,
pintados de tu azul,
incluso bordeados de tu rojo
que aún pinta la boca de quién sabe quien...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 4 de agosto de 2017

LOS DÍAS QUE NO PASAN, SI LOS LLEVO CONMIGO / Poesía de José Ignacio Restrepo


EVANGELIO AMIGO


Tengo la voz perennemente 
en los ojos de quienes me leen repartida,
perennemente gozosa de darse 
contra almas y paredes, 
en asonadas propias, ajenas y sin miedo
que no parecen morir de tedios inconclusos,
no de esperas maltrechas, 
ni de troncos parados 
como muros que semejan silencios...
tengo una varada senectud 
por pasarme las horas y los días 
alebrestando inquinas en mis ojos 
para ir a vencer la guerra ajena 
de acostarse a esperar lo inesperado 
en vez de irlo a buscar, 
luego de ayer saber que sin miserias aguarda por nosotros 
como ángel enfermo pero bello 
que ora ciego y mudo 
al lado de esas gárgolas de piedra 
en edificios altos, variopintos, 
que dicen poseer al que descree 
y solo tiene gente desgastada 
por terminar nombrándose creídos...
tengo sobre la piel miles de dedos que me tocan,
 tal vez millones si cuento los cortados 
tactos de alas informes, vuelos mustios, 
por adherirse ayer a mis palabras 
para ver que decía en mi silencio...
convertidos en bellos querubines aquellos que azarados me leían, 
vuelan hoy sin saber cómo lo hicieron...
canas tiene la fe, 
el murmullo de todos los que pactan 
con estas voces mías devenires, 
abre nubes que grises tapan todo incluso sus hermosos corazones, 
no saben qué pasó y me lo preguntan...
¡si son ustedes mismos, mis conserjes! 
su premura de ver, 
ha quitado de iris obcecados 
la tenue pero dura superficie 
que no dejaba hacer bien el trabajo...
y de los cardos atados a la fe que brotaban de bellos corazones, 
el mismísimo acto de leer les devolvió sin más todas las ansias 
por poner la conciencia y la virtud en todas las palabras...
ellas, 
que de gratis a diario nos visitan 
para poner en orden todo ésto, 
la casa, el balcón, las urnas todas 
donde guardé su amor y sus guirnaldas, 
soñando en su pasión desguarnecido, 
otra vez regresado y forajido, 
llenando su lugar, como el de ustedes, 
en mi piel, en mis pálidas baldosas, 
y las blancas paredes...
el ladrido fecundo de mis perros
que sabe que yo iré cuando me llaman, 
es igual a todos vuestros ecos, 
amorosos y tenues 
viviendo de mis yemas viejas, lisas,
atados y corriendo ya sin miedo
adelante a mi voz o atrás de ella,
consonantes conmigo, 
como liebres...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 9 de junio de 2017

DEL OCIO REBELADO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



ESTÁN Y NO ESTÁN


Están hechos los miedos de palabras...
pero los míos están hechos de silencios,
de versos sin razón inacabados,
sin razón comenzados...

Cierro ojos y pecho,
así las llamo,
alguna se derrama entristecida
pidiéndome perdón como de oficio,
y cae de los ojos ya cansados
de este oficio de darse sin reparo,
hasta esa mejilla de las fotos,
la que muestra su piel algo rajada
por encontrar al sol
sin protección,
cuando solo la mano allí en la frente
le brindó algún amparo.

Verdad es que me sirven y no pago,
las uso para ir sobre tu piel
y sin un aviso previo solo callo,
al verla por su obra bien arder
ni a las gracias regreso...
acaso por desidia un mudo beso...
y cuando me encabrito por su ausencia
reculo sin hacer lo que pedían,
que mi hacer a su hacer se asemejara,
pues no puede la sombra  distanciarse
del alerce que ávido se mueve
ante el viento
vencido por su gracia...

No puede...

Por el tacto excesivo pongo ungüento
allí donde se alzan nuestros cuerpos
y se encuentran de golpe en el fermento,
y que hoy, otra vez me dice bajo,
gestará algún dolor
mientras nace el placer
un poco abajo...
qué sólido rencor
que apenas nombre
las égidas de algotros literatos,
sus meriendas habladas en la piel, 
aquí solo convoco rastros albos,
y a ellos dos que siempre llenan todo,
el dolor y el placer...

Mientras duermo las veo desfilar,
ésas a las que llamo olvidadizas
y las otras,
que sí llamo siempre vienen,
que están regadas como hijas por mi alma, 
por mi seso ensortijado y por mi piel,
no faltan como no lo hace este sendero
que a mi puerta trae tus pies
y sobre ellos,
el cálido prospecto de las horas
que se restan de un número inconcluso,
sea par o impar es fraccionario,
con décimas si acaso de descuento
y un acuoso silencio,
elocuente para dos cuando me miras,
mercedario quizás,
pero transido y egoísta cuando a solas
nombro cosas infames que no están
o que hace rato
las ha cubierto el moho.


  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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viernes, 12 de mayo de 2017

VIENTO HAY, AFUERA, AMOR / Poesía de José Ignacio Restrepo


EL ACUERDO DE TACTOS


Suma de albores,
las manos y mi tacto congelado
tratan de hallar algún terreno nuevo,
algún trozo de piel de nívea sapiencia
cuyos lunares formen consteladas
formas de asalto,
entretenidos mapas,
para llegar, 
y para luego huir
sin dejar gotas de aceite oscurecido,
la deleznable marca del café
vertida sin querer en tu vestido.

Todos los nombres reunidos
nada pueden hablar
de mi futuro,
pero tu nombre sí,
cada vez que te nombro me enmudeces
y algún poeta dijo alguna vez,
que éso es signo de un sopor antiguo
que apenas ha nacido ayer
cuando miré a la altura de tu ombligo,
y luego me dijiste,
está bien anudado, es casi plano,
¿quieres ver que te digo la verdad?

Tienes la voz augusta del arcano
que antes de hoy visitó
el borde lateral de mi lenguaje,
con el que ataco la osadía de decir
en estas horas quietas,
donde me vuelvo simple,
casi un viejo y filial anacoreta...
Bello poema eres
mujer mía,
surco impaciente que espera hoy a la noche
para volverse piel, 
y convertirse sin más en fuego alterno,
firmar en la mesa del acuerdo
que seguimos siendo dos
aunque a veces sintamos
como hoy,
que somos solo uno apoyado en el tiempo
que llamamos hoy.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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jueves, 4 de mayo de 2017

MERENGUE / Poesía de José Ignacio Restrepo



DE REVISTA


...y en el delgado carmín
que cubría sus labios
con cuidado,
pude ver el postrer beso de él
aún bien aferrado,
no como un recuerdo que pasó
sino como ese bien tan necesario
para emprender
con vida
la mañana...
amalgama con curso detallado
que sabe bien cuándo y cómo pasará,
y por éso no se preocupa,
ni mira con desdén,
ganas o lupa,
al que la mira encinto,
con detalle,
como ahora hago yo sin meditar,
desde este lado frío
de la calle...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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miércoles, 12 de abril de 2017

¿USTEDES VIERON? / Poesía de José Ignacio Restrepo


CONFETI


Hoy paso por una calle ajena
por la que ayer cruzó una caravana
de gente que seguía a algún famoso...
se pega natural de mi calzado
ese papel picado,
miríadas de todos los colores,
que pasan cual vital jardín de flores
haciendo para quién de suvenir,
de chiste en el final de su jornada...

Un mitin encorvado,
el griterío fanático de miles,
el incordio de gritos farfulleros,
la turba descarada,
y acaso en las ventanas esos rostros
junto a otros sonrientes,
que no ven la razón ni lo atinente,
mientras en otras partes cae el cielo
en explosiones pares y los niños 
se mueren sin saber qué les pasó,
partidos, desangrados,
o con hambre...

Pasó ayer una humana procesión
de gente feliz y equivocada,
varada entre su hacer y su pensar,
sin más crédito dar
que a éso que les nutre de alegría...
insomnes, gutaperchas entre si,
adheridos a verdades demacradas,
con líderes que mandan olvidar
a toda la tristeza,
a éso que les ponga a cavilar
los senderos de toda la cabeza...

El confeti tirado en el asfalto
por tres cuadras de largo
cuenta lo necesario de olvidar,
el sánscrito caudal
venido de comarcas hoy en guerra,
la guerra de los ricos por los pobres,
la guerra de tener lo ya perdido,
esa forjada en mesas de algún club
cuya meta conspicua en dos palabras,
es robarse del subsuelo la riqueza,
simplemente acabando
con el pueblo que habitaba el suelo,
el caos generado y vuelto pan,
de compra diaria por el otro mundo,
el que mira noticias de otro lado,
el que combate rutina con rutina,
el que atorado al presente solo cree
aquello que en la tevé 
mal le cuenten...

Hoy pasé por una cuadra larga
cubierta de confeti de colores,
hubo trago y fiesta estoy seguro
casi hasta llegar el alba,
una boda de jóvenes famosos,
un político que apenas nace,
un equipo de fútbol vencedor,
soldados que llegaron vivos...
nada realmente superlativo...
migajas de papel,
color de olvido.

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©

jueves, 6 de abril de 2017

EL ÚLTIMO VERSO / Poesía de José Ignacio Restrepo



LLEGAR


Dejo la piel morada en estos versos,
la piel de ir y venir amoratada
y vengo acá, a donde me has llamado
a punta de diez brillos y el bordón
que tienes como agüero entre los ojos
y cuento cuando dejas
que mire yo en la noche
cuando vienes,
que son como ventanas para ver
los linderos del alma...

Vengo con las narices muy tapadas,
con mis ojos enfangados de llorar
por la ruina del mundo,
y la que cargo,
solicitando un poco de alimento,
de ese ácimo pan
que bien tú horneas,
y me hago en el zaguán cual diletante,
cual mendigo sin prisa, taciturno,
para que tú me veas
cuando llegues...

Por mis sienes la nieve,
el pecho entre ofuscado,
los pies en carne viva por llegar
y el cuerpo muy cansado...
solo verte me debe mejorar
como pasó otras veces...
que me invites a entrar y a comer algo,
que te rías de verme demacrado
por hacer de la vida un solo esfuerzo,
y luego en el silencio bien me llames
con tus ojos perfectos
a escribir en tu piel
mis nuevos versos...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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