miércoles, 19 de septiembre de 2018

LOS TIEMPOS QUE DE IRSE A ANDAR, SIMPLEMENTE VUELVEN / Poesía de José Ignacio Restrepo



QUÉ OLVIDO


Qué olvido su nombre
cantándose de gozo
por otra vez saltar en mis paredes de vidrio,
por ser eco locuaz repitiéndose hermoso
como si cada letra fuera ávido escondrijo
y en mis ojos ansiosos halla su cuerpo simple
otra vez bello resguardo novedoso,
como en dedos de niño reptando somnolientos
sin poderse dormir, acalorados,
ni del sueño apremiante
despertarse.

Como una gula
que mi boca llena bautiza,
esta gana insaldada y solidaria
por los puentes sinuosos de sus carnes, 
una tapia que ampara pero no cubre 
la distancia de los ojos y su pozo, 
allí nace el calor que anuda toda profilaxis, 
y la ausencia de vino no importa ya 
mientras puedas contar todo lo tuyo 
en en mis iris que ríen...
mientras nacen semánticas del cuerpo 
armadas con señas como mapas
sobre el precioso toldo reluctante
de su piel parlante...

Qué olvido el de mi nombre,
solar ya visitado por sus trinos,
poblado de matojos cancerosos
que parecen sin duda levantar
sus ansiosos olvidos como dianas,
y no pueden siquiera musitar
esas gracias de aprecio desalmado,
por dejar todo lo hecho en el olvido,
y hasta el nombre de ella posponer
para cantarlo duro, omnipresente,
cuando todo se merme
otra vez,
y por la puerta roja de la casa,
salga como quien opta en dimisión
entrar a algún pasado desabrido,
poblado de ecos sólidos, reptantes,
animales y cosas que musitan
el diario de este pérfido viandante...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 16 de noviembre de 2017

PIEDRITA EN VENTANA / Poesía de José Ignacio Restrepo


PALABRAS EN ASUETO


Con el pasar del tiempo
que tiene comúnmente la voz ávida,
singularmente ronca, 
como si el humo de las calles lo embargara,
como si el hosco y gris smog ignoto
le llenara los ojos
y el velo que hace techo
en la garganta,
se detiene afuera solo a verme
mientras apoyo mi desnudez
en la ventana...
las letras pasan, colgadas en mi silencio proletario,
como estandarte de paz
que quiere ser de nuevo motivo de tus días,
y no puedo por suerte contenerlas
en mis manos de ti ya forasteras,
para armar un poema,
un mensaje decente,
ni al menos
por ventura,
una palabra...

La lluvia cae y me toma otra vez por prisionero,
tomos y tomos de verbos desleídos
se ruedan escanciados de las hojas
y van formando mortajas sobre el suelo
de colores agrietados, variopintos,
y no veo tu nombre
para poder recogerlo con cuidado,
y luego hacer de él una semilla
que crezca otra vez
ante mis ojos,
en una bella maceta
de color rosado o verde
o rojo...

Y ya me come el frío de la casa,
las piezas se subsumen de impaciencia
porque llegues o vuelvas...
o al menos pases un día
por la calle
y tires generosa,
la piedrita de auxilio
en la ventana...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

martes, 12 de septiembre de 2017

DEJO BIEN CLARO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo


SOBRE EL AYER


¿Pueden llagas curadas servir de nueva andadura, 
para que yemas nuevas las recorran 
y se resuelva de día el resultado 
de esos largos y viejos infortunios?...
ardo a la postre, 
tiene su altar venas de mi espalda 
y coraje de perro por ladrar
mi boca que en su lengua oraba...
y de otros males enjundiosos, torpes,
que injustos se atan a mis huesos tarde
hago migrañas en la nuca alta
para poder bajarlos a la tierra
a donde verlos en su justísimo tamaño
y no encielados,
pintados de tu azul,
incluso bordeados de tu rojo
que aún pinta la boca de quién sabe quien...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 4 de agosto de 2017

LOS DÍAS QUE NO PASAN, SI LOS LLEVO CONMIGO / Poesía de José Ignacio Restrepo


EVANGELIO AMIGO


Tengo la voz perennemente 
en los ojos de quienes me leen repartida,
perennemente gozosa de darse 
contra almas y paredes, 
en asonadas propias, ajenas y sin miedo
que no parecen morir de tedios inconclusos,
no de esperas maltrechas, 
ni de troncos parados 
como muros que semejan silencios...
tengo una varada senectud 
por pasarme las horas y los días 
alebrestando inquinas en mis ojos 
para ir a vencer la guerra ajena 
de acostarse a esperar lo inesperado 
en vez de irlo a buscar, 
luego de ayer saber que sin miserias aguarda por nosotros 
como ángel enfermo pero bello 
que ora ciego y mudo 
al lado de esas gárgolas de piedra 
en edificios altos, variopintos, 
que dicen poseer al que descree 
y solo tiene gente desgastada 
por terminar nombrándose creídos...
tengo sobre la piel miles de dedos que me tocan,
 tal vez millones si cuento los cortados 
tactos de alas informes, vuelos mustios, 
por adherirse ayer a mis palabras 
para ver que decía en mi silencio...
convertidos en bellos querubines aquellos que azarados me leían, 
vuelan hoy sin saber cómo lo hicieron...
canas tiene la fe, 
el murmullo de todos los que pactan 
con estas voces mías devenires, 
abre nubes que grises tapan todo incluso sus hermosos corazones, 
no saben qué pasó y me lo preguntan...
¡si son ustedes mismos, mis conserjes! 
su premura de ver, 
ha quitado de iris obcecados 
la tenue pero dura superficie 
que no dejaba hacer bien el trabajo...
y de los cardos atados a la fe que brotaban de bellos corazones, 
el mismísimo acto de leer les devolvió sin más todas las ansias 
por poner la conciencia y la virtud en todas las palabras...
ellas, 
que de gratis a diario nos visitan 
para poner en orden todo ésto, 
la casa, el balcón, las urnas todas 
donde guardé su amor y sus guirnaldas, 
soñando en su pasión desguarnecido, 
otra vez regresado y forajido, 
llenando su lugar, como el de ustedes, 
en mi piel, en mis pálidas baldosas, 
y las blancas paredes...
el ladrido fecundo de mis perros
que sabe que yo iré cuando me llaman, 
es igual a todos vuestros ecos, 
amorosos y tenues 
viviendo de mis yemas viejas, lisas,
atados y corriendo ya sin miedo
adelante a mi voz o atrás de ella,
consonantes conmigo, 
como liebres...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright © 

viernes, 9 de junio de 2017

DEL OCIO REBELADO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo



ESTÁN Y NO ESTÁN


Están hechos los miedos de palabras...
pero los míos están hechos de silencios,
de versos sin razón inacabados,
sin razón comenzados...

Cierro ojos y pecho,
así las llamo,
alguna se derrama entristecida
pidiéndome perdón como de oficio,
y cae de los ojos ya cansados
de este oficio de darse sin reparo,
hasta esa mejilla de las fotos,
la que muestra su piel algo rajada
por encontrar al sol
sin protección,
cuando solo la mano allí en la frente
le brindó algún amparo.

Verdad es que me sirven y no pago,
las uso para ir sobre tu piel
y sin un aviso previo solo callo,
al verla por su obra bien arder
ni a las gracias regreso...
acaso por desidia un mudo beso...
y cuando me encabrito por su ausencia
reculo sin hacer lo que pedían,
que mi hacer a su hacer se asemejara,
pues no puede la sombra  distanciarse
del alerce que ávido se mueve
ante el viento
vencido por su gracia...

No puede...

Por el tacto excesivo pongo ungüento
allí donde se alzan nuestros cuerpos
y se encuentran de golpe en el fermento,
y que hoy, otra vez me dice bajo,
gestará algún dolor
mientras nace el placer
un poco abajo...
qué sólido rencor
que apenas nombre
las égidas de algotros literatos,
sus meriendas habladas en la piel, 
aquí solo convoco rastros albos,
y a ellos dos que siempre llenan todo,
el dolor y el placer...

Mientras duermo las veo desfilar,
ésas a las que llamo olvidadizas
y las otras,
que sí llamo siempre vienen,
que están regadas como hijas por mi alma, 
por mi seso ensortijado y por mi piel,
no faltan como no lo hace este sendero
que a mi puerta trae tus pies
y sobre ellos,
el cálido prospecto de las horas
que se restan de un número inconcluso,
sea par o impar es fraccionario,
con décimas si acaso de descuento
y un acuoso silencio,
elocuente para dos cuando me miras,
mercedario quizás,
pero transido y egoísta cuando a solas
nombro cosas infames que no están
o que hace rato
las ha cubierto el moho.


  JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

viernes, 12 de mayo de 2017

VIENTO HAY, AFUERA, AMOR / Poesía de José Ignacio Restrepo


EL ACUERDO DE TACTOS


Suma de albores,
las manos y mi tacto congelado
tratan de hallar algún terreno nuevo,
algún trozo de piel de nívea sapiencia
cuyos lunares formen consteladas
formas de asalto,
entretenidos mapas,
para llegar, 
y para luego huir
sin dejar gotas de aceite oscurecido,
la deleznable marca del café
vertida sin querer en tu vestido.

Todos los nombres reunidos
nada pueden hablar
de mi futuro,
pero tu nombre sí,
cada vez que te nombro me enmudeces
y algún poeta dijo alguna vez,
que éso es signo de un sopor antiguo
que apenas ha nacido ayer
cuando miré a la altura de tu ombligo,
y luego me dijiste,
está bien anudado, es casi plano,
¿quieres ver que te digo la verdad?

Tienes la voz augusta del arcano
que antes de hoy visitó
el borde lateral de mi lenguaje,
con el que ataco la osadía de decir
en estas horas quietas,
donde me vuelvo simple,
casi un viejo y filial anacoreta...
Bello poema eres
mujer mía,
surco impaciente que espera hoy a la noche
para volverse piel, 
y convertirse sin más en fuego alterno,
firmar en la mesa del acuerdo
que seguimos siendo dos
aunque a veces sintamos
como hoy,
que somos solo uno apoyado en el tiempo
que llamamos hoy.


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

jueves, 4 de mayo de 2017

MERENGUE / Poesía de José Ignacio Restrepo



DE REVISTA


...y en el delgado carmín
que cubría sus labios
con cuidado,
pude ver el postrer beso de él
aún bien aferrado,
no como un recuerdo que pasó
sino como ese bien tan necesario
para emprender
con vida
la mañana...
amalgama con curso detallado
que sabe bien cuándo y cómo pasará,
y por éso no se preocupa,
ni mira con desdén,
ganas o lupa,
al que la mira encinto,
con detalle,
como ahora hago yo sin meditar,
desde este lado frío
de la calle...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...