BELLA QUEMA

Ponderado gozo
por alzar de la mesa sin esfuerzo
ese manso embotellado rojo vivo,
que suele ser confundido con la sangre
de algún héroe ya muerto y enterrado,
pero reposa en mi copa dulcemente
antes de allanar sin culpa
mi garganta,
para ir entre pequeñas llamaradas
a habitar las paredes de mi vientre,
donde viaja descalza a esta hora
mi última tarea suspicaz
de abrazarla a ella
que me quiere,
por la pared de atrás
y luego claro,
por el jardín precioso
de adelante,
que he habitado tanto,
tanto tiempo,
y seguro estaré
si dios lo quiere
en el verano entrante...
Debo decir del vino otra palabra
que dé forma sin luz a esta lisonja,
y es que mancha la tela, los manteles,
el borde de una falda o pantalón,
dando ayuda al fleco de la mente
cuando se trata solo de llegar,
al recuerdo precioso o a la obra,
magnánima gigante de recuerdos
que con la ayuda preclara de sus manos,
he construido aquí sin yo saber,
cómo y cuándo éso ha sido...
bendito vino regado por mi ser
y en las telas gastadas de esta casa,
doncel de los recuerdos
y los sueños
que se niegan sin vivir
a perecer...
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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