jueves, 15 de septiembre de 2016

PALABRAS, ANESTESIA DELICADA / José Ignacio Restrepo



3 a.m.


Después del tacto que nos tuvo por objeto
y los restos pegajosos que quedaron
apañados sin más en la amplia alfombra...
Después de ir y volver entre tus labios,
y gozarnos sin un solo resabio
los sitios que nos llaman en el día
para que al irse el sol
hambrientos de querer los repatriemos,
se llega ese silencio raro, triste

parecido sin motivo a un reproche
que no quiere en te amos desleírse,
como un tranquilo aroma,
a ver dale vos, empieza vos,
porque estas extrañas situaciones
siempre lucen a broma,
a chiste recordado que recobra
en nuestra alcoba tibia
cruel vigencia,
en ti podré estrenar otra palabra
que envíe a ese silencio sin mediar
a un merecido corral sincero y hosco
en la memoria
que no tengo contigo...

Pero no dices nada
y yo no digo...
Si lo pasaste bien 
puedo decir
que yo hubiera querido ese vaivén
que tuvimos aquella madrugada
en la hamaca prestada
de esa finca,
recuerdas...
Y podría sincero repetirte
que tuve sinsabores en el alma
cuando pensé que te ibas a quedar
a trabajar más tarde en la oficina,
casi calqué mi inquina
de otro día,
pero te vi llegar...
Y la ronda de neutros desahogos
que vertía en al largo crucigrama,
por la ventana abierta se marcharon
y te dije un te quiero
largo y lento,
pues desde la mañana no le hablaba
a nadie que en la noche fuera bello...
pese al gasto y a la suma de impaciencias.


- Te quiero,
aún más cuando terminamos
y el silencio nos quiere demandar
por lo que hicimos mal
hace ya tiempo -
Es una maga...
Qué bella su voz,
cómo no desear el dar amor
a un ser que te escucha cuando callas
e interpreta de pronto con gran calma
lo que piensas que tienes
y sin embargo sabes,
que a pesar de buscar
aún te falta...
Cómo no desear volver a amar
a esa que se asoma sin saber
y cose entre su propia timidez
la mía,
que hace oscura hasta la luz
prendiendo con cuidado y con pudor,
esa flama viajera
que duerme enlazada en la quimera
como luz interior....

Gracias, amén,
cállate,
amémonos,
que ya llega la mañana
y el tiempo que es un timo
se nos marcha...



JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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2 comentarios:

  1. Cómo no desear volver a amar
    a esa que se asoma sin saber
    y cose entre su propia timidez
    la mía,
    que hace oscura hasta la luz
    prendiendo con cuidado y con pudor,
    esa flama viajera
    que duerme enlazada en la quimera
    como luz interior.... Me encato !!
    JOSÉ IGNACIO RESTREPO

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    Respuestas
    1. Que bueno que vuelvas Susana y que te haya gustado. Un abrazo...

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