lunes, 16 de mayo de 2011

DESLEÍDA ENTRE HIELOS Y LAVA.../ de José Ignacio Restrepo


PLACA DE MURO


Si he decirte el lugar de donde vengo,
prefiero antes que todo articular
unos pasos de baile sobre el suelo, 
tomarme acaso una copa
aunque sea mi amor de un vino nuevo,
para aclarar mi garganta,
y convocar la perfecta geografía
del lugar visitado entre el amor
y las voces de súplica,
que no llegaron a brotar,
pues ese lugar de perfecta anatomía,
sólo me dice te quiero con los ojos,
con las manos me canta, 
con los pies me seduce
cuando sigue mi voz,
y con su pensamiento me destina
como corsario de su barco azul
que surca grises los mares,
también de noche en el oscuro día...

Debo decirte su nombre reina mía,
ella es la miel que me endulza
si han sido guerras las palabras dichas,
y es la razón del equilibrio
cuando el silencio mustió
lo que había renacido
como pequeña ramita
para darle algo de verde
a la rutina desértica y maldita,
ella es inmensamente buena,
tiene la piel del durazno amanecido
húmedo amago de bebé nacido apenas 
que teme despertarse porque sueña
con el vientre dejado,
con el amor sin fin
de su adalid materna,
con la mano que se posa en el dolor 
haciendo irse al quebranto,
ella posee sin saber toda la magia,
toda la perfección que no diverge,
ni nos hace sentir el más o el menos,
de la vida que no damos ni pedimos,
ella es el libro que al oído se nos lee
para que nos durmamos,
sin reparo ninguno
 por el día que se perdió,
ni tampoco por el que llega 
sin darnos una pista 
del dolor que depara, 
o de la nimia alegría que curar
no podrá todo el dolor ahorrado

Poesía,
mujer perfecta y fiel
como decirte que te amo,
sin despertar tu sueño de entre el mío,
que hace tiempo te tiene cascabel
jugando entre mi mente
de despierto niño...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO Copyright ©
• Reservados todos los derechos de autor


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