ARENISCA
Polvo rojo
ardiendo en la platea,
paso el dedo mejor
que se dirige
al vértice de dos puntos erguidos,
que mientras muestra bien de que se trata
la ópera perfecta o la barata,
descorre para vos los dos visillos
que hasta cerrados
siempre te idolatran
Se yerguen
de su zona de descanso,
aureolas como dos gruesos duraznos,
y yo no quiero más símiles puros
que brotan de tu piel enrojecida,
más bien me armo de dos
de mis sonrisas,
y exploto con mi cojo abecedario
y mis miradas dignas
Veo salir
casi que de inmediato,
deseos hasta hoy desconocidos,
saltando sobre mi en paracaídas
como soldados doctos en placeres,
ardientes con sus botas de campaña
disparan sobre mi
dulce metralla,
sin por horas dudar
o detenerse
Desértica empezó
nuestra batalla,
en dudoso y sutil interrogante
y apenas acabó cuando el instante,
nos dijo suavemente en el oído,
para estos ustedes han nacido
y los ojos de los dos casi cerrados,
felices de soñar a ojos abiertos,
mirándose gemelos se cerraron
a crear se fueron en alianza
para ver lo que haremos
para ver lo que haremos
ya mañana...
JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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