jueves, 11 de octubre de 2012

EL LATIDO DE TUS HUELLAS / Poesía de José Ignacio Restrepo

EL AMANTE


Legionario con solo una misión,
tu gran tamaño te hace diferente,
y aunque conservas igual forma y color
las experiencias en tu nombre vivas,
han cambiado el músculo por dentro
en las fronteras de un rojo palpitante,
donde de solo rozarte
hay poesía...

Corazón de batallas ya perdidas,
no hay secreto que se mueva o huya
sobre la nueva ocasión o una perdida,
tras bastidores la piel ya nunca objeta
lo que los ojos le envían en jauría,
cuando te inflas de sangre indomeñable,
por dentro hay que atenderte
pues es hambre que de gusto arde...

No es de coger algo y robarlo
como algunos mercenarios piensan,
que es la carne motor y gasolina,
se olvidan que hoy el viento por rutina
cantó toda la tarde de tu nombre,
que el crisol que se hace en tu ventana
a reflejar sin decir tu hacer en llamas,
solo te tiene por musa negligente,
pues solo atiendes llamados de rutina...

Y los míos, mi vida, los aplazas...
Creo tener en clave tus deseos,
y les descifro sus cómo, cuándo y dónde,
que me toman por sorpresa de los pelos
haciéndome gritar cosas horribles,
verdad es que te apaño y no lo olvido,
este canto sin pulir lo dice todo,
y el resto te lo envío en mil te quieros,
con el viento remiso que mañana,
cuando expiren los plazos no dispuestos,
tocará suavemente
en tu ventana...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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martes, 9 de octubre de 2012

VENDAS Y YODO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

CUERPO VOLANTE


Vendo la inocultable pequeñez
que ha caído sin verse esta mañana,
por ese cuadro inmóvil, la ventana,
llena de cielo inmenso por doquier,
y pájaros que juegan a alcanzarse...
En el suelo es tan breve su tamaño,
su vital quejido tan inaudible,
que podría confundirse con un niño
sino fuera su rostro de papel
el mío rostro
de dolor henchido

Vendo entonces el cuerpo malherido
que cayó de algún sueño sobre humano,
esperaba al tomar por ese atajo
encontrar en sus ojos el amor
por otros gratamente reflejado,
y saltó tentado en alcanzarle,
con escaso pudor 
y sin cuidado,
pues alas él no tiene
solo manos

Gruesas manos de tacto campesino,
hortelanas de sufridos verbos,
jardineras de musgos y quebrantos,
 de ilusiones sembradoras,
bellos cantos,
alarde siempre hicieron de saber
en la corteza de árboles adultos
de labrar sentires magnos
y hasta insulsos,
como dignos de leer y resentir

Pero ellos nunca supieron convencer
a ese aire liviano y transparente,
que su cuerpo debería sostener
si saltaba en un vuelo elocuente,
todo el cuerpo lastrado,
adolorido,
en un leve quejido 
casi nulo,
me revela que no sabe volar
y de amor un poco solo sabe

Aquella que miró por la ventana
pasando bellamente por la calle,
de lejos ahora mira su dolor,
no atina a detenerse y es mejor,
el cuerpo y las heridas
pronto olvidan,
qué las causó,
quién les trajo ruina,
a menos que detengan su camino
para compadecer al corazón
que roto sin querer tonto suplica

Vendado y con la herida ya cerrada,
el cuerpo volador no dice nada,
las escaleras sube y cuando llega
una sonrisa brota
como nueva,
pasó lo que tenía que pasar,
se enamoró del aire sin saber
que este no lo podía sostener,
y ahora da las gracias
sobre el piso,
y se mira los pies
como petiso.... 


JOSÉ IGNACIO RESTREPO
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lunes, 8 de octubre de 2012

SED DE OTROS... / Poesía de José Ignacio Restrepo

LA HORA 24



Vago sendero que mis manos tapan, 
cada que aviesas las paso por mi torso,
esos sudores que salen por saberte
brotan de lejos pues hace rato
que hicimos testamento...
De los requiebros pasados hoy mortaja, 
veo silencios y desgano ansias...
En nuestra chimenea brea tibia
muestra los sortilegios que tuvimos
caminando en volutas, 
lentamente, 
y los nuevos destellos esperando, 
como sueños por hacer 
en nuestra cama...
 Es la disidencia de la fe
de dos discípulos solos angustiados,
se vuelve lento este insano sentimiento,
y el observar tu sonrisa y mi silencio, 
convierte el nuevo trago en otro verso, 
cuyo título es, solo pecado...

Lanza al sumidero tus mil miedos, 
que los rayos del sol pasen campantes, 
la claraboya es para tunantes, 
y la puerta tirada ya no sirve 
para atar de su tez la cerradura, 
que hace tanto, mi amor, 
si funcionaba...
Es la hora, 
están todos dormidos, 
los que ciegos ayer y malheridos, 
supimos que la guerra era muy corta, 
 invitamos al amor a que siguiera
la danza sin censura de los pies,
nos vamos de la vida malograda,
adoptaremos nombres de otras gentes
 la fuga nos hará convalecientes
pero es tras la vida que nos vamos...
Aleja esa cuchilla de la aorta,
que puede alguna bruja mal moverte,
la hora de vender tanta reliquia
se agotó hace minutos y volvimos,
abajo en la estación con las maletas,
ese otro que era
está sentado,
aguarda mirando a lado y lado,
algo nervioso cual si mal hiciera...
Ya pronto llega el tren negro y bulloso, 
una vida distinta está esperando,
la promesa de ser acaso otros,
con el cambio en los ojos
y en las manos...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

domingo, 7 de octubre de 2012

RONDA DESPACIO UN TANGO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

MALEVA


Cantas ahora por temor al frío, 
buscas por dentro tu mejor palabra,
para que queden tus recuerdos solos, 
aunque siga el amor siendo un sufrido, 
un héroe de candor, un malherido...
y entre vientos cortos y funestos 
sueles ser ese brillo de algún prócer, 
el sueño de volver y ser querido....

Desencantos, derrotas, y silencios
cartas de amor tiradas a los cerdos,
bosquejos de tus embelesos fríos 
entre los besos dejados en la escala,
amor acuartelado, amor sufrido,
con los diez versos te llamo para darte
algo de vida dejada en otra parte,
que rescaté y puse en la repisa,
y para no dejar morir metí contento
entre los pies y luego en la cobija...

No mereces ya nada de lo mío,
ya canto de mendigo en los lugares
donde llevamos el crío hace ya mucho,
para ver si con él hallo a la madre,
pero caminas andurriales y solanos,
que vas a ver para sentir seguro
lo que es un páramo sin vida y solo,
y ya ni nombres ponemos a los deudos
que abandonamos lejos esa vez,
cuando dejamos abandonado ese cariño
y lo robó algún viento cuasimodo...

Fue como suele ocurrir con lo valioso,
mujer de mis dos ojos prestamistas,
ángel de mis recuerdos onerosos,
cuánto se fue, cuánto me dejaste,
soy héroe de candor por lo constante,
malherido de ti y de tus consignas,
no le dejo al olvido tus caricias
pues se que me las diste, corazón,
por el frío que en el alma presentías...


JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©


viernes, 5 de octubre de 2012

HORAS DE SOLEDAD EN TU COMPAÑÍA / Poesía de José Ignacio Restrepo

ANTE TU ESTELA


Perífrasis callada del afecto,
van las manos revisando el mundo
por el que ha tenido paso nuestro tacto,
cargas de soledades escindidas
y puestas con mensaje perentorio, 
de idos por camino diferente,
en el baúl de siempre o el retrete,
para que sean leídos sin reproche
honestamente por el fiel vecino,
corazón de latidos estruendosos
que solo con mirarte hace sollozos

Verticales todas mis miradas
como si de verdad fuera en rodillas,
que me he puesto aquí bajo tus ojos,
y no de frente a ti como otros días,
si de horizontes lejos te llegaste
corriendo tras mi voz que te cantaba,
no puede uno soñar que te quedaras
sin que la duda dócil me pregunte...
Pero solo es de instantes mi motivo,
dudas tiene cualquiera viejo amigo,
somos almas queribles, adorables,
enfrentadas por lógicos motivos,
adiestradas en darse y recibirse,
¿qué podrías temer si te quedaras
tu que sabes de mi lo necesario?

Acaso que mis brazos son tus alas,
y entre ellos volaras hasta el espacio,
si me prestas tu bello corazón
para latir en el como eco puro,
no dejes sin respuesta esa pregunta
que el silencio es reproche 
si la noche no ve cómo respondes
también muy fácil divide
lo que junta...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO
• Copyright ©

miércoles, 3 de octubre de 2012

SOLEDAD, BELLO SUSTENTO... / Poesía de José Ignacio Restrepo

ALIENTO


Sentidas gracias
os dan mis manos este día,
a todo lo antes tocado por caricias
que llevaban mi sello de anticuario,
avaluando el minuto y el segundo,
para darle un sentido a la existencia,
como canciones traigo mis disculpas,
como silencio mi ácrata indulgencia,
para aquello por mis ojos reparado
que no me mereció hacer vecinas,
a mis manos brujas
que acarician...

Por los aleros de diáfanas alforjas,
que llaman casas por que guardan gente,
se han paseado asidas de mi cuerpo,
buscando esos momentos reverentes,
que le tallen memoria a la epidermis,
y al cerebro le dejen las razones,
para hacer del tiempo un mercenario,
de las guerras halladas un amigo,
con sus armas dispuesto a dar batalla,
sin más gana que lo que le digo,
estas noches avaras en segundos
en que narro a este bastardo
mis razones,
se van como goletas con motor,
y no me alcanzan para convencerle,
de que me deje aliento suficiente,
para cumplir las metas que ya puse,
las grabé en una piedra acrisolada,
por horas de solanos extendidos
y vientos de su carga amanecidos,
como aguanta mi espíritu,
de igual forma,
estos vientos amigos de la casa,
no roban el licor que hay escondido,
y ventean,
entrando sin decir 
por las ventanas...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©

martes, 2 de octubre de 2012

¿ES CIELO O MAR? ES LLANTO ETERNO.../ Poesía de José Ignacio Restrepo

SILENCIO DULCE


Esas gotas de llanto, 
las postreras, 
haciendo de luz o de guirnalda poca, 
para dar brillo al Levante 
y nutrir cuando se vaya tu congoja
tu dulce espíritu errante, 
como esas nubes que vuelan a la costa
cuando el cielo en sus búsquedas implora
para que se llegue el alba y le rescate
del las horas oscuras y marchitas
que la noche dejó,
como lámparas grandes
apagadas...

Ah, 
si tuvieran las tristezas siempre,
 este magnífico traje que las honra,
voces que suben
como en álgido pedido,
y luego caen por no encontrar abrigo,
igual que briznas que suben entre el viento
y se piensan en vuelo,
para luego caer desmesuradas,
tristemente sometidas desde arriba 
pues no son alas esas puntas tenues
que ven a cada extremo,
no son puentes,
que unan los dos istmos,
de ese abismo
de sentires prometidos...
Solo descienden áridas,
veloces
porque el solo corazón
que ha amado mucho
y solo queda entre reproches
acaso apenas subsista en su dolor,
si los recuerdos ama con candor...

JOSÉ IGNACIO RESTREPO 
Copyright ©
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